jueves, 20 de septiembre de 2007

ELEANOR PARKER (Cevardille, Ohio, 22/06/1922): ¿De qué me suena esta chica?


Dedicaré estas líneas a mi actriz favorita. Para muchos una desconocida, para otros sólo una cara conocida, para el Hollywood clásico un mito. Mi fascinación por ella surgió hace ya algunos años cuando una tarde sábado o domingo echaron por la tele Cuando ruge la marabunta; creo que todos hemos visto esta película, con sus sutilezas bajo una producción de segunda categoría que la unía con Charlton Heston allá por 1954. Creo que me impresionó su actuación tan altiva, tan elegante.... por dios, que guapa la veía. Recuerdo preguntarle a mi madre por esa actriz y empecé a recoger información: en la biblioteca encontré Mis inmortales del cine, de Terenci Moix; me empapé ya no sólo de ella, sino de todas las estrellas de los años 30, 40, 50... creo que fue el comienzo de mi gusto por los Oscar, la historia de Hollywood, mi pasión por el cine.
Poco a poco, fui viendo algunas de sus películas: una de mis preferidas, Con él llego el escándalo (1960), de Vincente Minelli; El hombre del brazo de oro (1955), de Otto Preminger; la sensiblona Millonario de ilusiones(1959), de Michael Curtiz; Scaramouche (1952), de George Sidney, perfecta película de aventuras, y Fort Bravo (1953), de John Sturges, el clásico western...
Remontandonos a sus inicios, su primer papel fue en la conocida Murieron con las botas puestas (1941, Raoul Walsh), con apenas 19 años, aunque la escena donde aparecía fue eliminada del montaje final. A este comienzo algo oscuro y poco prometedor seguirían films en los que progresivamente iría adquiriendo fama, prestigio y el apoyo de los mejores directores. Se forjó la imagen de actriz versátil, que tanto bordaba personajes complejos (Servidumbre humana) o daba la réplica al protagonista masculino (Un rey para cuatro reinas) o hacía de mala malísima (Sonrisas y lágrimas).
La Academia reconoció su labar con tres nominaciones al Oscar.

· La primera, en 1950, por su papel de la reclusa Marie Allen en Sin remisión (1950, John Cromwell); las otras cuatro nominadas eran difíciles de superar, a pesar de que ella había ganado la Copa Volpi por este trabajo: Anne Baxter y Bette Davis por Eva al desnudo, Gloria Swanson por El crepúsculo de los dioses y Judy Holyday por Nacida ayer, que ganaría finalmente esta última.

· Al año siguiente volvió a ser nominada a mejor actriz protagonista por su Mary McLeod de Brigada 21, clásico del cine negro bajo la dirección de William Wyler. Si en su primera candidatura fue reñida la disputa por el Oscar, en esta ocasión la favorita (y ganadora, como no) fue Vivien Leigh por su celebérrima Blanche DuBois de Un tranvía llamado deseo. El resto de las actrices eran nada menos que: Katharine Hepburn por La reina de África, Shelley Winters por Un lugar en el sol y, la recientemente facellida, Jane Wyman por No estoy sola.

· Fue en 1955 cuando tuvo lugar su tercera y última opción al máximo galardón. En esta ocasión, sí que era una de las favoritas: el biopic sobre Marjorie Lawrence había levantado el interés del momento y el papel por encarnar a la cantante de ópera se lo disputaron las grandes actrices, finalmente, fue la Parker quien encabezó Melodía interrumpida, dirigida por Curtis Bernhardt. Pero había una clara vencedora ese año: la italiana Anna Magnani y su Rosa tatuada eclipsó a divas de la talla de Susan Hayward, Mañana lloraré; Katharine Hepburn, Locuras de verano y Jennifer Jones, La colina del adiós.

A partir de los años 60 su presencia en la gran pantalla fue decayendo, refugiándose en series de televisión. Desde aquí mando mi alegato para recordar a esta actriz y si bien un Oscar Honorífico queda muy imposible, al menos, un recuerdo por su contribución al cine, he dicho.