domingo, 23 de septiembre de 2007

CRÍTICA DE "HAIRSPRAY"

NOTA: 6 (***)

a punta de laca



No puedo ser neutral. Un fanático como yo de los musicales no puede reprimirse a la hora de valorar positivamente un film como “Hairspray”. Cuando el año pasado se estrenó “Dreamgirls”, las apagadas críticas y la tibia recepción de la mayoría del público para la película de Bill Condon ensombrecieron un film que destilaba espectáculo, entretenimiento y buen ritmo. Un buen musical debe cumplir estos tres requisitos. El espectáculo puede conservarse sobre todo en la dirección artística, en las cuidadas coreografías y, sobre todo, en la capacidad de sorprender al espectador. El entretenimiento se consigue partiendo del anterior apartado y, a ser posible, con un buen argumento que coordine un número adecuado de piezas musicales (y que tengan sentido, que es lo más difícil). El buen ritmo, que las canciones sean pegadizas y logren agitar los pies del espectador culmina una obra que no tiene por qué estar hecha para ganar un Oscar, sino simplemente para hacer disfrutar al espectador.
“Hairspray” ofrece espectáculo y combina buen humor con piezas musicales sencillas pero eficaces. Es un espectáculo adjetivado quizá como casposo, a veces incluso áspero. Un espectáculo freakie, pero parece claro desde el primer minuto de metraje que esa es la intención del director. La películas nos ofrece personajes caraturizados, exaltando sus defectos y obsesiones. Sólo así se nos presenta a la protagonista del film, o a ese John Travolta enfundado en el disfraz de una ama de casa con demasiados prejuicios en la cabeza.
“Hairspray” además entretiene, porque dentro de su locura, hay racionalidad, y una vez que entras en el juego “friki” la película te engancha a bocados grandes. Y las piezas musicales son mucho más sencillas que en films como “Dreamgirls” o “Chicago” (por mencionar dos últimos títulos recientes) pero no dejan lugar a una necesidad mayor, porque la película demanda sencillez y caspa.
Así, “Hairspray” no es ni siquiera una película candidata al Oscar, porque no es brillante técnicamente ni cuenta con una solidez necesaria. Pero nadie le puede pedir eso. Así, “Hairspray” se convierte en toda una alternativa atrayente a la cartelera de hoy y una opción tan sugerente como atractiva.